miércoles, 20 de enero de 2021

LOS VALORES (UNIVERSALES) NO EXISTEN. Una teoría del valor



Una teoría del valor.

Valor es la fuerza o capacidad para conseguir algo.


Una persona puede tener valor si tiene fuerza de alcanzar una meta, un objeto tiene valor si es de utilidad para conseguir un efecto deseado, una acción tiene valor si sirve para obtener un resultado que se busca, y una idea tiene valor si ayuda para llegar a un fin.
 

Los valores son personas, objetos, ideas o acciones que tienen la fuerza de conseguir resultados. Las cosas tienen valor, valen para algo, si sirven para alcanzar alguna meta.



Ninguna persona vale para todo, ni ningún objeto, ni ninguna idea ni acción son válidas en todos los casos y situaciones.

El valor no es universal, no existen patrones a modo de referencia, que nos den una medida válida para todos y en toda situación.

La misma persona, objeto, idea o acción en un contexto diferente y ponderada por otro sujeto, tiene valores diferentes, esto es: fuerzas y capacidades diferentes.

No es posible establecer un patrón de valor igual para todos.

Un vaso de agua no tiene el mismo valor para una persona al lado de un pozo que en un desierto. Una ropa de abrigo no tiene el mismo valor en un sitio frío que en uno tropical.

 

Los valores están influidos por la abundancia o la escasez.

Donde la libertad de elección es muy amplia, quizá el valor de la seguridad que da lo previsible, es mayor que cuando las rutinas se repiten y se echa de menos lo nuevo y lo inesperado.

No tiene el mismo valor un gramo de oro, o una naranja, o un lapicero, cuando se tienen miles de kilos o unidades, que cuando no se tiene ninguno.

No es lo mismo la compañía de una persona en un lugar rodeado de gente, que cuando llevas meses sin hablar con otro ser humano.

 

Todos los valores están influidos en su percepción y medición por situaciones personales y medioambientales.

El mismo objeto, idea o acción no tiene el mismo valor para dos sujetos diferentes. Y para el mismo sujeto los mismos objetos, ideas o acciones no tienen el mismo valor si variamos la situación medioambiental en la que se encuentra.

 

Ningún valor es universal.

 

Esta reflexión puede parecer un ejercicio de abstracción poco útil, pero tiene una gran importancia a la hora de intentar justificar una teoría de la sociedad, una teoría del intercambio, argumentar una posible, o no, teoría de la justicia, una teoría del derecho, o una teoría del dinero, con un aplicación más práctica en la vida de las personas.

Sin tener en cuenta la relatividad de los valores todas esas teorías estarán distorsionadas.

 

Además es necesario reflexionar un poco sobre lo que acabo de decir. Su aceptación implica muchas cosas. Entre otras dar un paso más en la superación de una visión religiosa de la vida, que dividía la realidad en buenos y malos, en valores buenos y valores malos. Si los valores son relativos entonces ya no existe tal división.



Un poco más. Si esta visión de los valores relativos es cierta, hay que revisar los cimientos del edificio de la civilización indoeuropea en su conjunto. Hay que revisar la aportación de Kant, hay que revisar la ilustración y los “valores” (entrecomillados) de la revolución francesa, en la base de la organización política de los estados modernos.

Ya no tiene sentido hablar de “libertad, igualdad, fraternidad”, como unos supuestos valores máximos que hay que perseguir, sino se trata de un problema de gestión de valores, donde todo es válido, la paz, la violencia, la igualdad, la diversidad, la fraternidad, el egoísmo, la libertad y la seguridad, la innovación y la conservación.



Es mucho más complejo pues no hay escala de valores sino gestión de los mismos, límites, situaciones donde se encuentra conveniente la preponderancia de unos u otros, y según para quien sea el sujeto.

También supone la superación de la lucha de clases. No hay valores que compitan entre sí, excluyéndose unos a los otros. Hay sujetos, hay situaciones y hay gestión donde unos y otros cooperan, encuentran su sitio, se necesitan y complementan. Pero no tratan de acabar con el contrario ni excluirlo.

 

La aceptación de esta visión relativista de los valores tiene que implicar cambios profundos en el pensamiento y la organización de nuestros sistemas sociales y de pensamiento analítico de la realidad.


 

jueves, 14 de enero de 2021

¿QUÉ ES EL MACHISMO?

 




¿QUÉ ES EL MACHISMO?

¿Y el feminismo? ¿y la caballerosidad? ¿Qué es el hombrismo si es que eso existe? ¿O qué es el hembrismo si es que eso existe?

 

¿Es una asociación o algo?

 

¿Tiene estatutos, asamblea, órganos administrativos, normas de funcionamiento y comportamiento de cómo ser un buen machista/feminista/hembrista/caballero/…hombrista?

 

¿Te tiran de la asociación si no cumples las normas y dejas entonces de ser machista/feminista/hembrista/caballero/

…hombrista?

 

¿Alguien me puede pasar los estatutos?

 

¿Hay que pagar cuotas?

 

¿Se puede ser machista/feminista/hembrista/caballero/ …hombrista por libre?



miércoles, 23 de diciembre de 2020

LA DEMOCRACIA NO EXISTE como forma de estado

 


La democracia no define a una forma concreta de estado. 

Hay múltiples estados que se les denomina democracias y tienen importantes diferencias. 

Democracia se le llamaba a algunas ciudades estado de la Grecia clásica de Solón o a la de Pericles, y ambas no fueron iguales. También se llamó democracia a la Unión Soviética, a la República Democrática Alemana, y se llaman democracias a países actuales tan diferentes como los Estados Unidos de América del Norte, Australia, Canadá, Sudáfrica o Suiza, con instituciones,  formas de organización y leyes bien diferentes. 

Creo que en primer lugar es necesario tener una teoría de qué es un Estado. 

Voy a proponer una teoría de Estado:

Un estado es un sistema de organización formado por ciudadanos ligados a un territorio, unas instituciones encargadas de la administración del sistema, unas leyes que regulan ciertas relaciones y comportamientos, y unas culturas entendidas como conjunto de saberes, tecnologías y métodos de resolver problemas diversos y tomar decisiones. 

Esa definición sería válida para cualquier comunidad, asociación o grupo humano. Para convertirse en un estado político o país, es necesario también un elemento relacional con otros estados: para que exista un estado se necesita, además de sus cinco elementos constitutivos, la aceptación y el reconocimiento por parte de otros estados existentes. 



La democracia no es un sistema concreto de estado, lo que quiere decir que el concepto de democracia no define con claridad quién puede ser ciudadano, qué instituciones de administración comprende como estado uno que se considere democrático, y como se reparten el poder, y las competencias, entre las instituciones, ni aclara cuáles pueden ser las leyes, y las materias que regulan, para ser considerado un estado concreto como democrático.

Los estados antes nombrados considerados democráticos no tienen las mismas instituciones, no definen igual lo que es un ciudadano, ni las leyes son las mismas en todos ellos.


La palabra democracia, como una forma de estado, está vacía de contenido descriptivo y concreto que la diferencie de otras formas de estado. 

Actualmente democracia se utiliza más como un insulto. Llamar a alguien antidemócrata es como sinónimo de mala persona, sin que ser demócrata signifique algo muy claro ni definido. 


Por esta razón voy a utilizar la palabra democracia no como una forma de estado sino como un concepto tecnológico.

Una tecnología es una herramienta y un procedimiento de uso de la herramienta. 

La democracia es una tecnología, una forma de tomar decisiones mediante votación, de acuerdo a un procedimiento, que la pueden utilizar grupos de individuos para elegir entre varias alternativas. 

Eso implica que existen otras formas de tomar decisiones, y para diferenciarlas las tenemos que definir con cierta precisión. 


Las decisiones dentro de un grupo pueden ser tomadas por un solo sujeto, por varios sujetos, se pueden tomar decisiones por sorteo entre las alternativas presentes de solución, se pueden utilizar normas, costumbres, o lineamientos que ordenen cómo hacer, y se puede utilizar la votación para elegir entre las alternativas propuestas de actuación. 

Así defino democracia como un sistema de toma de decisiones dentro de un grupo mediante votación de los individuos que lo componen, entre las diferentes alternativas presentadas, y después de un periodo de información y debate sobre ellas.



 

De esta modo no se puede hablar de que exista un estado democrático sino de una comparativa, dónde se puede conocer si un país o grupo es más o menos democrático que otro, en función de sus parámetros tecnológicos, esto es, un grupo o estado será más democrático si más ciudadanos pueden participar en la toma de decisiones de manera directa, y menos democrático si menos ciudadanos votan o si delegan su capacidad de decidir en representantes que finalmente deciden en su nombre. 

De la misma manera tecnológica un estado o grupo será más democrático si toma más decisiones por votación de los ciudadanos, y también será más democrático si la información y el debate sobre las alternativas es más rico y permite un estudio más profundo de las ventajas, inconvenientes y consecuencias de cada alternativa.



El que un país o grupo sea más o menos democrático tampoco lo califica como mejor o peor. La democracia no asegura tomar buenas decisiones, solo que se hacen con la participación, mayor o menor, de los ciudadanos, en mayor o menor cantidad de decisiones, o con mayor o menor información y debate sobre las alternativas de solución.

Igualmente resulta contraproducente que todas las decisiones se tomen democráticamente, por ejemplo, parece muy poco conveniente que los individuos no puedan elegir su equipo de fútbol, el tipo de alimentos que quieran consumir, dónde residir, cómo vestirse, y todo eso se decidiera por votación democrática de todo el grupo. Cuanto más materias se decidan en grupo, menor puede ser la libertad de elección individual. La democracia puede ir en contra de la libertad. 


La democracia en ningún caso es sinónimo de eficiencia, ni de que sea la mejor forma de tomar decisiones en todos los casos.

 

En resumen: la democracia no es una forma de estado, no describe ningún tipo de estado, y ante la indefinición del término como tipo de estado, que solo sirve para mantener y aumentar la crispación política, propongo su uso como un término tecnológico, que nos permite comparar países y grupos concretos, y analizar si un país específico tiene una forma de estado más o menos democrática, como he explicado.

El valorar a un estado como democrático no nos permite conocer la eficiencia y la eficacia administrativa de recursos, económicos y humanos, que alcanza cada país y grupo, pues tenemos que tener en cuenta otros parámetros, más allá de los procedimientos de la toma de decisiones. 

El estudiar la democracia como una tecnología nos permite evaluar cuándo es conveniente su utilización, cuando son más eficientes otras formas de tomar decisiones, qué problemas plantea el uso de la toma de decisiones democráticamente, y sus límites. 

Además definirla de manera precisa y sacarla de la batalla política, posiblemente contribuya a evitar el enfrentamiento y la descalificación, polarizada en bloques, del debate de cómo organizar la sociedad, y afrontarlo de una manera mucho más científica y práctica. 



https://youtu.be/GdFyerGsQNw




CONVIVENCIA

 


CONVIVENCIA

 “Sabido es que el que nos conoce nos limita, 

el que nos comprende nos domina, 

el que nos define nos mata”.

 

No busco ser comprendido ni comprenderte. 

Me atrae el misterio. 

Me conforma sobrevivir. 

Me sobra con no tener el deseo de marcharme. 

Me es suficiente con que no te vayas.  




domingo, 20 de diciembre de 2020

CÓMO SER LIBRE

 


CÓMO SER LIBRE

Libertad es la capacidad de ser, hacer lo que quieras y poseer lo que necesitas y deseas.

No se puede ser libre pues uno no puede ser lo que quiera. No elegimos dónde nacemos, ni cómo somos al nacer, ni dónde, ni de qué padres.

Admitida esa limitación entonces se trataría de cómo obtener la mayor libertad que sea posible alcanzar.

Hay dos caminos para ser lo más libre posible: un camino es no necesitar nada y el otro camino es controlarlo todo.

Si no necesitas nada, ni deseas nada, entonces eres bastante libre, o por lo menos has alcanzado más libertad que si dependes de satisfacer tus necesidades y deseos.

Es el camino que algunas religiones, a lo largo de la historia, han sugerido para acabar con el sufrimiento. Si no deseas nada no sufres, si no necesitas nada no sufres, si no sufres entonces eres libre.

El otro camino para alcanzar la mayor libertad posible es el control. Tener el control es tener el poder. Tener poder significa capacidad de obtener lo que quieras, ya sea para ser como quieras ser, ya sea para satisfacer tus necesidades o para cumplir tus deseos.

Lo que necesitas o quieres está en tres lugares: en las cosas del mundo, dentro de ti y en los demás.

Necesitas controlar los bienes del mundo, necesitas controlarte a ti mismo y necesitas tener control sobre los demás: que hagan exactamente lo que tú quieres que hagan.

Cuanto más control tengas sobre esas tres cosas más libre serás tú. El control sobre los otros te da libertad.

 

En resumen: hay dos formas de obtener más libertad, no necesitar nada ni a nadie, o controlar todo y a todos.

Parece desolador: para ser libre, para ser un poco más libre, tengo que renunciar al mundo o controlarlo.

En este punto del vídeo te recomiendo que pares y analices todo lo que has escuchado, desde tu inteligencia, desde tu comprensión del mundo. Quizá haya hecho yo un análisis equivocado. Tienes que ser crítico con lo que has oído, todo lo más crítico que seas capaz, despiadado.

Date un tiempo, para la imagen si lo necesitas, y una vez hayas hecho eso, si decides seguir escuchando este vídeo, te adelanto lo que viene después.

En esta segunda parte doy mi punto de vista de cómo salir de esa situación de bloqueo que produce el buscar la libertad. Cómo poder tener relaciones con otros, como construir una sociedad. Y reitero. Es mi punto de vista, mi propuesta, es una opinión. Tienen que haber otras, pero no está en mi mano ofrecerlas. Aporto algo, y espero que otros aporten lo suyo. Deseo escucharte a ti.



Segunda parte

¿Cómo se puede superar la soledad, o la manipulación y la necesidad de control a la que nos lleva la búsqueda de la libertad?

Mi propuesta es la siguiente: el amor.

El amor es valorar más al otro, lo que el otro es y nos da, que a nosotros mismos y lo que tenemos. Eso es amar a alguien.

Si somos alguien y tenemos algo pero damos más valor al otro y lo que el otro tiene, entonces lo amamos. Tiene más valor para nosotros él y lo que él tiene que lo que somos y tenemos nosotros.

¿Qué consecuencias tiene eso? Si tenemos la suerte de encontrar a alguien que nos ame o ame lo que podemos darle entonces… podemos intercambiar.

Si yo le doy algo a alguien que tiene más valor para él que para mí y viceversa, el mundo cada vez se llena de cosas más valiosas, es más rico. En el intercambio aumentamos el valor de las cosas, la riqueza. El amor y el intercambio aumentan la riqueza que hay en el mundo.

Pero…

…no puedo estar pensando todo el tiempo en el otro. También tengo que pensar en mí, en construirme a mí como algo valioso que alguien desee. Si no soy nada, si no tengo nada, no tengo nada que ofrecer ni que ser amado por otros.

Es la Symploké, la discontinuidad en la relación con el otro, de la escuela del materialismo filosófico de Gustavo Bueno. Tengo relación con los otros, estoy conectado, vinculado con el otro, pero no todo el tiempo. Me construyo a mí, soy, tengo y en base a eso, y solo con eso, puedo dar y recibir.

Quiero solo lo que tiene valor para mí, y doy solo lo que tiene valor para el otro.

Mediante este movimiento de amor se puede construir una sociedad. No mediante el intercambio directo, el trueque, si no mediante el diferido, mediante la deuda.

Yo te doy y tú tienes la sensación de que tienes que compensar lo recibido, y no es necesario que me lo pagues ahora, me lo puedes dar a lo largo del tiempo, y de esta manera estamos ambos vinculados. Así nace la sociedad, mediante la renuncia a la libertad, a parte de nuestra libertad.

El amor, el deseo del otro y de lo que tiene el otro, aumenta la riqueza, y con el intercambio diferido en el tiempo, y con el mecanismo emocional de la deuda, se construye la sociedad.

 


 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

CÓMO MANIPULA LA DERECHA Y LA IZQUIERDA


 CÓMO MANIPULA LA DERECHA Y LA IZQUIERDA

¿Por qué hay tanto interés en dividir la sociedad en ser de izquierdas o de derechas?

¿Cómo se consigue el poder en las sociedades donde vivimos?

Se supone que la soberanía, esto es, el poder de decisión, está en los ciudadanos, pero ellos delegan su poder de decidir en sus representantes, que son elegidos en votación democrática por los ciudadanos.

Los que consiguen ser votados y alcanzan el gobierno tienen mucho poder, por ejemplo en España manejan 500.000 millones de euros, que es el presupuesto de las administraciones públicas para 2021 recientemente aprobado.

Un rey o un presidente del estado tiene muy poquito poder en comparación con el partido que gobierna. Un rey tiene un presupuesto muy pequeñito y pocas posibilidades reales de obtener y manejar demasiado poder. Desde luego puede ser corrupto y desviar algunos fondos, hacer negocios paralelos, cobrar comisiones, pero nada de eso es comparable al dinero que maneja un partido en el gobierno. El poder real no está en una figura como el rey o un presidente de estado, el poder real está en los partidos políticos.

500.000 millones de euros es mucho dinero, es mucho poder. No existe en el mundo ninguna corporación o empresa privada que maneje tanto dinero.

Controlar ese poder parece que interesa a ciertas personas, que tienen que pertenecer a un partido político y presentarse a unas elecciones para que los ciudadanos los elijan como sus representantes, y entonces, en su nombre, decidan dónde se gasta ese dinero.

¿Cómo manipular a la población para que te vote?

Existe un método muy sencillo.

Enfrenta a unos ciudadanos con otros y divídelos en dos grupos, izquierdas y derechas, progresistas y conservadores, rojos y azules, en definitiva: los que están contigo y los que están contra ti.

Y ahora intenta que todas las personas se declaren pertenecer a uno de los dos grupos.

Cuando alguien se etiqueta como de derechas o de izquierdas ya no es un individuo, ahora pertenece a un grupo. Ya no es Juan o María que opina o decide cosas diversas sobre cuestiones distintas, es alguien de izquierdas o de derechas.

Todo lo que hace en su vida, todas las opiniones que da, todas las conversaciones con sus amigos o familia ya no son como Juan o María, sino como alguien de izquierdas o derechas. Entonces todo el tiempo está diciendo a sus conocidos, en cada conversación o en cada decisión de su vida, que deben votar al grupo al que él pertenece.

Ahora trabaja las 24 horas del día, con cada cosa que dice o hace, para esos que quieren obtener el poder, y lo hace de manera gratuita. Es su partido. Es su ideología, trabaja para ella.

De esta manera cuando los que buscan el poder logran que las personas se definan o etiqueten, consiguen que trabajen para ellos y sus objetivos de alcanzar el poder, gratuitamente y sin descanso.

Es la manipulación total y absoluta.

Cuando tú te defines de izquierdas o derechas, ya no tienes opiniones diversas para cada cosa, simplemente aceptas el paquete de ideas de tu grupo y trabajas durante todo tu tiempo y toda tu vida gratuitamente para esos que quieren obtener el poder.

Y ellos cuando consigan el poder harán lo que ellos decidan, sin importar nada lo que tú puedas opinar. No podrás hacer nada. Delegaste el poder en ellos.

No funcionaría así si no delegáramos el poder en representantes. Sin en cada decisión tuviéramos individualmente la oportunidad de expresar nuestra preferencia seguramente no nos pelearíamos con nuestros amigos y vecinos, pues en unas cosas encontraríamos puntos de contacto y en otras no estaríamos de acuerdo, pero no sería necesario el enfrentamiento. Pero entonces no estaríamos en manos de grupos que quieren decidir sobre todo y quedarse con el control completo de la sociedad.

Cuando te defines de derechas o izquierdas estás siendo manipulado por ellos. Recuperemos el poder de decisión. Recuperemos nuestra dignidad. 



domingo, 13 de diciembre de 2020

UNA CONSTITUCIÓN PARA ESPAÑA (10-12-2020). Propuesta borrador

 


UNA CONSTITUCIÓN PARA ESPAÑA (10-12-2020; propuesta borrador

Enlace de la propuesta borrador:
https://drive.google.com/file/d/1nKDGGuk40dUeWcM3JwUiWpumpD8xj7G9/view

Hay muchas personas que se quejan de que hay que hacer cambios políticos importantes en la sociedad en la que vivimos. La queja es el primer paso, pero no podemos quedarnos ahí. Con eso no arreglamos nada, y si además pensamos que simplemente con quejarnos ya solucionamos algo creo que estamos muy equivocados.

Si parte importante del problema es la corrupción y la incapacidad de los políticos actuales, la queja quiere decir que pedimos a los corruptos que cambien para dejar de ser delincuentes y se comporten como buenas personas y hagan lo que sería necesario para cambiar. Ellos no lo pueden hacer. O sería como decirles a los que no saben cómo hacer cambios que aprendieran cuando llevan años sin saber hacerlo mejor. No se le puede exigir a alguien que manifiestamente no sabe a que aprenda algo de repente.

Si nos quejamos tenemos que buscar alternativas válidas, cambios concretos.

Además no creo que la búsqueda de soluciones nuevas sea labor de una sola persona, es más, creo que debemos involucrarnos en los cambios TODOS LOS CIUDADANOS. Es nuestro deber.

Por eso me he decidido a poner un ejemplo, a ser uno más, a participar. He escrito una propuesta de Constitución Española, para demostrar que cualquier ciudadano lo puede hacer, que tenemos que hacerlo entre todos, que es posible.

Invito a todos los ciudadanos de España a hacer lo mismo. Escriban una propuesta de Constitución para España. O modifiquen un artículo, o un capítulo, o un Título. Pero participen. Yo lo he hecho de esta manera: me he puesto la Constitución del 78 al lado y he ido respetando la estructura que tiene y proponiendo cambios. Invito a las personas que quieran a hacer algo parecido. Tomen la Constitución del 78 y reescríbanla proponiendo cambios, más o menos ambiciosos. Incluso pueden tomar la Constitución del 78, tomar la mía del 10 de diciembre de 2020 y ponerse a redactar una propia y compartirla con los amigos, los conocidos, con todo el mundo, para tratar de entre todos modificar o crear una nueva constitución para España. Ese formato nos permite discutir punto por punto y hacer un trabajo coordinado y de grupo. O si quiere haga una constitución totalmente nueva, de arriba abajo.

Mi propuesta de reforma de la constitución española se basa en una serie de cambios que voy a tratar de resumir y explicar ahora.

En primer lugar elimina algunos conceptos lógicos imposibles, como son los que una constitución pueda “garantizar” entre comillas, nada. No se puede garantizar casi nada, y menos por ley, en una constitución. No se puede garantizar la vida de las personas, por ejemplo, pues existe la muerte y el riesgo de morir y por mucho que pongas que por una constitución se quiere garantizar la vida la vida no se puede garantizar. Se puede, de una manera mucho más realista, cuidar la vida, fomentarla, pero nunca garantizarla. Lo mismo se puede decir con el honor, o la vivienda o el trabajo o el bienestar o la salud o la riqueza. Nada de eso se puede garantizar. Se puede facilitar, promover, cuidar, pero nunca garantizar. Y cuando eso se pone en una ley de leyes como es una constitución se confunde y se engaña a los ciudadanos y eso no está bien.

También matizo mucho en la reforma de la constitución que el Estado no tiene como función hacer felices a los ciudadanos, ni buscar la justicia, todo lo más en tratar jurídicamente a todos los individuos, pues la justicia es algo relativo a como se tratan en sus relaciones unos a otros y eso es imposible que lo lleve a cabo un Estado. Cuando las personas intercambian bienes o cuidados o amor, y esperan del otro que les de lo mismo y sean justos, es algo que compete a la relación entre ellos dos, a como perciben lo que dan y reciben, y eso no lo puede cambiar el Estado para hacer justicia universal. El papel del Estado respecto a lo justo es simplemente tratar a todos los ciudadanos de una manera jurídicamente igual pero no puede hacer justicia para todos. Y lo mismo o parecido ocurre con la felicidad o la salud. Son cosas que exceden el papel realista de lo que puede hacer el Estado y es bueno que se deje bien claro para no engañar a los ciudadanos.

En mi propuesta de constitución creo que se deja bien claro de qué se trata cuando hablamos de ser un país o un Estado. Un estado son simplemente un grupo de ciudadanos, que crean unas normas comunes de relación entre ellos, sin que esas normas estrangulen la libertad, quiero decir, que las reglas sean las menos posibles y de esa manera se potencie la libertad individual, y se dotan de unas instituciones para crear normas y tomar decisiones en grupo y todo ello en un territorio determinado que en cierta manera dominan y gestionan, en sus recursos y en sus relaciones con otros estados o países. Eso es un estado. No una idea religiosa o idealista o ideológica de un mundo abstracto perfecto. Eso no existe. No existe el reino de Dios, ni de los sabios, ni la democracia perfecta. Nada de eso existe. Existen estados concretos, con ciudadanos concretos, en lugares concretos, que crean instituciones y normas concretas y se relacionan entre sí. Desde la imperfección.

Es algo parecido a la vida. No existe la vida perfecta. Existen eso sí, seres vivos concretos, con organizaciones concretas, imperfectas, que se relacionan entre sí de diversas maneras. Pero buscar el ser vivo perfecto es tan loco como buscar el sistema político perfecto y pensar que es real.

Me atrevo a enfrentar temas muy polémicos como son los nacionalismos o los intentos de secesión. Creo que en un Estado existen las cosas de interés común de todos los ciudadanos y los intereses de cada persona, pero debemos evitar en lo posible las oligarquías que tratan de adueñarse de pedacitos de lo que es de todos y de esa manera beneficiarse en grupos pequeños. Oligarquías son los nacionalistas, las grandes corporaciones, los grupos que pretenden apropiarse de lo que es de todos. España es de todos los españoles, y cualquier cosa y parte de España compete e interesa a todos. La historia está muy bien, pero el Estado actual es el desarrollo de todo lo que pasó, y podía haber sido de otra manera, sí, pero la actual es la que tenemos y no podemos pretender cambiar el pasado sino reorganizar el presente de una manera más inteligente. Las comunidades autónomas las resuelvo como unidades de gestión administrativa, nada más. Y la competencia de educación la pongo entre las competencias exclusivas del Estado. Y posiblemente sea el comienzo del fin del problema de los nacionalismos y los secesionismos.

Mi constitución toma la del 78 y la modifica en muchos puntos. Es una forma de trabajar. Tomar algo que ya existe e introducir modificaciones. Me atrevo con problemas que a priori parecen complicados, como optar por una monarquía o una república, y yo creo que soluciono de una manera elegante y fácil. También aclarando que es un debate muy poco importante, pues en todo momento contemplo que se puede optar por una fórmula, rey o presidente del estado, sin que afecte para nada a la constitución o al funcionamiento del país.

No se trata de ningún trabajo creativo. No creo nada nuevo. Aunque no he utilizado el corta y pega sino que he escrito palabra por palabra de mi texto, no hay ni una sola idea original o nueva que yo haya aportado. Es una simple combinación de elementos que simplemente he ordenado de otra manera. No tengo ningún mérito de originalidad, sino simplemente y en todo caso, si es que tengo algún mérito, es el de reordenar un puzle, y de esa manera hacerlo más operativo.

Mi intención en realidad es animar a las personas, a los ciudadanos, a todos ellos, a participar en el debate de crear una constitución. A participar en política. No puede estar en manos de los considerados sabios, los juristas, los universitarios, los políticos de carrera, los intelectuales. Es nuestro deber como ciudadanos participar en la gobernación de los que es nuestro. Y esa es la intención de haber escrito esta propuesta de constitución y de haber grabado este vídeo.